Entrevista a Gustavo Faverón Patriau (Por Adrian Lerner)

 

Desde hace algunos años, te has desempeñado en diversas actividades relacionadas con tus áreas de interés profesionales y que se desarrollan a través del uso de Internet.  ¿A que se debió que eligieras este medio, pocas veces preferido por los académicos peruanos?

 

Mis intereses profesionales han sido siempre dos: la literatura y el periodismo. Eso me lleva naturalmente a entender mi trabajo en la literatura como algo que debería mantenerse en contacto con una lectoría estable, numerosa y de preferencia muy abierta. Esto, sumado al hecho de vivir muchos años fuera de mi país, con ganas de establecer contacto con él, hizo que Internet se convirtiera en la elección evidente para mí.

 

Las relaciones entre las esferas de la crítica literaria hecha a través de Internet, básicamente de blogs, y la que se hace en los medios periodísticos tradicionales están aún en proceso de definición. Dado que te tienes experiencia en los dos soportes, ¿crees que son complementarios? ¿Es posible que haya interacción entre ambas esferas?  ¿Cómo definirías sus papeles en el Perú de hoy y qué perspectivas ves para años venideros?

 

Creo que la interrelación ya está dada, aunque tímidamente, en una forma de diálogo: textos de blogs que llegan a la prensa o son comentados en ella y, de modo más frecuente, viceversa. Tengo la impresión de que, al haber decidido los directores de los medios que la literatura y las secciones culturales no son negocio, y al haberlas poco menos que obliterado y desaparecido de los medios tradicionales, algunos blogs han pasado a ocupar el espacio vacío. No es lo ideal: lo ideal es que ambos medios tengan un lugar para la reflexión cultural, no sólo para la llana y siempre parcial y diminuta información.

 

Los blogs han abierto un espacio nuevo para la crítica literaria. No es necesario tener antecedentes profesionales para ganar prestigio como en Internet, donde nadie te pide un bachillerato para publicar. ¿Cómo vez esa suerte de democratización del espacio para ejercer la crítica?

 

La verdadera democratización no radica en dar la posibilidad de que todo el mundo hable (lo que está bien en sí mismo), sino en darle la oportunidad a todo el mundo para educarse en una o más áreas y opinar en ellas con conocimiento. El acceso a los medios de expresión en una parte de la democracia, pero el acceso a la educación y a la información, a la cultura, al estudio de la cultura, son, más que complementos, la base misma sobre la cual cualquier democracia debe asentarse.

 

¿De qué maneras se relacionan tus actividades cómo profesor e investigador universitario de humanidades con las que realizas en Internet? ¿Internet es una herramienta de alguna importancia para tu desarrollo profesional o más bien una forma de trabajo extracurricular?

 

Internet es una tribuna para la conversación con otros lectores iniciados y también un lugar desde el cual brindar a los lectores no iniciados algo de información, algo de pensamiento y algo de aproximación al placer de la reflexión artística, literaria, cultural. No me interesa demasiado el trabajo intelectual cuando se desconecta y se desprende casi por completo de la interacción con el resto de la sociedad: Internet abre un poco esa puerta.

 

Para buena parte del público no especializado, eres conocido como administrador del blog Puente Aéreo.  ¿Crees que ello tiene implicancias  para tu imagen como especialista en literatura?

 

En el Perú y en otros países me encuentro frecuentemente con personas que han descubierto escritores, críticos, libros, o incluso temas de interés, y a veces de investigación, a partir de algo que leyeron en Puente Aéreo. Incluso se han escrito ya artículos académicos que estudian el fenómeno del blog literario en el mundo hispano tomando como caso particular a Puente Aéreo. Un profesor de la Universidad de Roma ha investigado la relación entre la escritura ensayística y los blogs literarios partiendo de una lectura de Puente Aéreo. Cornell University me ha invitado a participar el próximo año en un congreso sobre el tema de cómo reacciona la literatura ante el fenómeno del ciberespacio. Creo que ese tipo de estudio señala el inicio de una aproximación más seria de la academia al tema de los blogs en el mundo hispanohablante.

 

En Puente Aéreo has organizado un Club de Lectores, que es un ejemplo de cómo la Internet puede ayudar a crear dinámicas muy distintas al artículo corto y comentarios de rigor.  ¿Qué otras actividades alternativas vinculadas a las humanidades se hacen a través de Internet?

 

Hay mucho: hay libros out of print que se encuentran completos en Internet; hay escritores que crean novelas-blogs, especialmente diseñadas para ese medio y que nunca aparecen en otro (incluyendo a Elfriede Jelinek, ganadora del Premio Nobel); hay sellos editoriales enteros que sólo existen en el medio virtual, como el chileno Libros de Mentira, que ha publicado a todos los más destacados narradores chilenos contemporáneos y ahora abre una colección de poesía (y que me ha pedido encargarme del trabajo editorial para la versión peruana); hay muchas revistas literarias online, de creación y de crítica;  y hay websites que publican los videos de clases e incluso seminarios enteros dictados en las universidades más prestigiosas del planeta, para que cualquiera tenga acceso a ellas.

 

En tu libro acerca de las revoluciones indígenas en la historia de Latinoamérica, discutías acerca del papel de diversas formas de literacidad para la formación de identidades comunes y proyectos políticos. ¿Crees que la difusión de las llamadas ciencias humanas, en particular a través de Internet, pueda tener consecuencias sociopolíticas importantes?

 

Seguramente las tiene ya, de diversas maneras. Un ejemplo de lo que puede ocurrir está ya en lo que viene sucediendo con los blogs disidentes en países de gobiernos autoritarios, como China, Cuba, Burma, Irán o Siria, donde un mercado subrepticio y extralegal de bloggers y lectores viene subvirtiendo el esquema tradicional de la censura, muchas veces pagando la subversión con la cárcel. Son casos extremos, pero te deja ver el poder que puede conseguir Internet en la difusión de las ideas en espacios sociales antes fuera del alcance del conocimiento.

 

Editas la revista académica de crítica Dissidences que, si no me equivoco, funciona esencialmente a través de Internet y sin costo para los lectores. ¿Cuál es el origen de ese proyecto y qué balance harías de él hasta el momento, tanto en cuánto a lectoría como a resultados académicos?

 

Es un proyecto funcional y exitoso. La revista tiene más lectores online que cualquier revista académica impresa en el mundo de los estudios hispanos. El proyecto fue originalmente mío, lo inicié cuando estaba en Cornell University, pero hoy ha sido adoptado por el Departamento de Español y el Programa de Estudios Latinoamericanos de Bowdoin College. Publica artículos de crítica y teoría en español, inglés y catalán, y va por el sexto número, con gran acogida.

 

Otro proyecto desarrollado a través de Internet que has dirigido es Quipu: Literatura Descentralizada, del que no ha habido novedades visibles hace algún tiempo. ¿Podrías contar en qué consiste y si es que ha tenido los resultados esperados?

 

Quipu tuvo mucho éxito en su tiempo de vida; publicó a varias decenas de autores inéditos, sobre todo del interior del Perú, y también adelantos de la obra de autores jóvenes ya conocidos, como Ezio Neyra y Luis Hernán Castañeda. Una cosa importante fue que contó con la colaboración, como evaluadores, de escritores que se desprendieron de rivalidades y acogieron el proyecto amistosamente, como Dante Castro, Zein Zorrilla, Luis Nieto Degregori, al mismo tiempo que otros, como Alonso Cueto, lo promovían en sus columnas de prensa. Una reunión de ese tipo no se da con frecuencia en el Perú, como es lamentablemente sabido.

 

¿Cómo ves la forma en que se ha aprovechado la Internet por quienes están relacionados con los distintos campos de las humanidades en el Perú? ¿Qué logros específicos han sido conseguidos? ¿Cuáles son los problemas más importantes y las posibilidades que aún no han sido aprovechadas? ¿Hay algo así como un camino a seguir marcado por experiencias en otros países o en otras áreas del conocimiento?

 

Dudo que hayamos explorado siquiera un 1% del territorio disponible para crecer. Es un poco como si hace diez años Gutenberg hubiera construido la primera imprenta mecánica y ahora nos preguntáramos qué más podemos hacer con ella: podemos hacer de todo, cosas insospechadas, o podemos dormirnos y no hacer nada. El logro tangible está en haber inaugurado un sitio de discusión amplio y accesible; el problema más visible es que, por decirlo así, construir un estadio no nos convierte en grandes futbolistas: hay que aprender a jugar, y eso implica una serie de operaciones intelectuales que no empiezan en Internet, sino en la escuela, en la prensa, en la universidad, en las otras habitaciones de la esfera pública.

 

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